Este artículo fue publicado el 26 de mayo de 2019 en El Liberal de Castilla, El Deporte Conquense, Ocio Cuenca, El Dia Digital,

El director del MUPA, Santiago Langreo presentó la ponencia que se engloba dentro del programa “ConCiencAcción” y que tiene como objetivo la divulgación de la Paleontología. Para ello cada mes, el Museo de Paleontología de Cuenca organiza una conferencia para dar a conocer más sobre el tema.

En esta ocasión, de la mano de Marian Fregenal, doctora del Departamento de Geodinámica, Estratigrafía y Paleontología de la facultad de Ciencias Geológicas en la Universidad Complutense de Madrid, lo asistentes pudieron sumergirse en un paseo hacía la Serranía conquense del Cretácico. Un paisaje muy diferente a la cadena de montañas y al bosquejo del paisaje que hoy estamos acostumbrados a contemplar.

A lo largo de 450 millones de años, la tierra ha ido modificándose progresivamente hasta ser lo que es en este momento. Pero de todo este tiempo transcurrido hay una etapa muy especial que es el Cretácico. “Todo el mundo diría que sabemos mucho más de la Tierra que de Marte, y eso es verdad en tanto en cuanto, nos estemos refiriendo a la tierra de ahora. Pero en este planeta que nosotros pisamos ahora mismo ha habido muchos otros planetas. Solo con echar un vistazo a una reconstrucción de cómo es geográficamente la Tierra ahora mismo, y como fue durante el Cretácico, si esto se lo enseñáramos a un marciano posiblemente creería que le están enseñando dos planetas diferentes”, afirma la doctora.

Hace 145,5 millones de años comenzó el tercer y último periodo de la Era Mesozoica el Cretácico, o Cretáceo. Está comúnmente dividido en dos mitades, conocidas como Cretácico Inferior y Cretácico Superior. Con una duración de unos 77 millones de años. Su nombre proviene del latín creta, que significa <<tiza>>. “El Cretácico tiene el corazón de tiza y los océanos también porque se le da el nombre en función de unos sedimentos en todo el globo que son marinos oceánicos y que son como la tiza. Estos depósitos de carbonato marino muy fino están compuestos fundamentalmente por plancton que empieza a desarrollarse masivamente en ese momento y da lugar a muchos depósitos oceánicos que además son relativamente profundos”, explica Marian Fregenal.

Durante este periodo que comprende el Cretácico es cuando ocurre la verdadera transición a los tiempos modernos. Ya que se comienzan a dar unos procesos de evolución geológica y paleontológica clave para la comprensión de los procesos de evolución geológicos y biológicos que tienen como resultado el mundo actual en el que hoy vivimos. El comienzo del Cretácico dibuja una tierra muy parecida o reconocible, mientras que el final del cretácico se refleja en la actual. De modo que entramos en este periodo de la mano del mundo antiguo que tiene una constitución aun pangénica. “Cuando acabe el Cretácico habremos entrado en el mudo actual. Es el puente hacia la modernidad. A lo largo de este tiempo pasamos a un planeta completamente diferente, el q sí reconocería un marciano, y el que nosotros somos capaces de reconocer”.

En ese momento la península ibérica, aún no era una península y estaba compuesta por una serie de islas. “Posiblemente, Iberia fuera una de las más grandes que hay en el Tetris occidental que correspondería mas o menos con lo que hoy es el mediterráneo occidental que es un residuo de eso”. Por lo tanto, Iberia era una isla que estaba sometida a los avatares de subidas y bajadas del nivel del mar. “A veces, la isla estaba muy emergida y otras veces no lo estaba casi nada. Pero en general, aunque se inunde siempre permanece muy somera, nunca llegaba a inundarse del todo. También hay que destacar que las condiciones eran áridas por lo general, incluso más de lo que se había pensado”.

En concreto, la Serranía de Cuenca tiene varios factores en los que se puede reconocer fácilmente la personalidad cretácica. En primer lugar, humedales continentales barremienses que pertenece al comienzo Cretácico inferior. El mejor ejemplo de esto lo tenemos en los humedales de Las hoyas hace aproximadamente 125 millones de años. Este yacimiento paleontológico es sin lugar a duda, un símbolo de identidad de esta época y uno de los más importantes de todo el mundo, ya que en el que se encuentra un ecosistema fósil completo. Posteriormente, eso dará lugar a desiertos almienses. “Estos desiertos sufrirán la transgresión global del Cretácico registrado en la Ciudad Encantada. Cuando esa inundación baje millones de años, tendremos los humedales costeros”.

“El alfa y el omega del Cretácico están en cuenca. Al Cretácico se entra por las Hoyas y se sale por lo Hueco. Y se entra en ambos casos por humedales. En dos paisajes completamente distintos y no solo por que el ambiente es diferente. El primero, es continental y el segundo, está muy cerca de la costa”. Además, hay un cambio mas grande en el paisaje, el camino del uno al otro es la aparición y la evolución hacia los humedales modernos, que son pantanos hidrológicamente controlados, donde todo depende de la disponibilidad de agua. Y sobre todo cubiertos por vegetación, ya que las plantas tienen un factor fundamental en la configuración de esto. Por lo tanto, esto es la aparición y el desarrollo de los humedales modernos.

“Las hoyas es en realidad un humedal en tránsito a la modernidad. Porque es en estos humedales, donde ocurre la revolución terrestre cretácica”. Por ejemplo, los fósiles de Las hoyas son uno de los mejores registros planetarios que existen, “el más antiguo y único” afirma la doctora. “Son excepcionales, tanto la conservación, como la enorme diversidad que tiene y la valiosa información paleobiológica y paleoecología. El conjunto de la fauna tiene una estructura típica de los humedales. Hay dos razones para la singularidad: una donde estaba colocado, pues aun siendo el cretácico inferior, iberia era la isla más occidental, además, es la única que no se cubre completamente y que consigue tener más tiempo ambiente terrestre. Creemos que es un humedal en mitad del desierto, pues estaba en una zona extremadamente árida. Y es una anomalía hídrica, pero en una zona deprimida, por lo que siempre estaba metida en un acuífero”.

El Cretácico termina en Cuenca con otros humedales que son su espejo, en este caso hablamos del yacimiento de Lo Hueco. Este es uno de los mejores yacimientos de dinosaurios del Cretácico superior, aunque tiene otros muchos fósiles. Aquí podemos encontrar una serie de plantas que están en los humedales de ahora.

Por lo tanto, Las Hoyas abren el cretácico con un paisaje y Lo Hueco cierra el cretácico con otro bien diferente y perfectamente hermanado. “La personalidad de Cuenca contiene claves para explicar el tránsito a la modernidad. Digamos que del mundo o del planeta más antiguo, al planeta con características más parecidas a las de hoy”.

El colofón a este periodo y, por lo tanto, de la era Mesozoica, lo puso el impacto K/T hace 65 millones de años que trajo la nueva era del mundo moderno, pues sin este suceso nunca habríamos llegado a donde estamos ahora.

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